Psicología
Terapia infantil
La finalidad de la psicología infantil es potenciar el bienestar emocional y social del niño o la niña.
La psicología infantil
La etapa infantil supone un periodo de tiempo en el cual se empiezan a vislumbrar los bocetos de lo que más tarde será la estructura de la personalidad en la etapa adulta.
Las conductas observadas en los niños: su forma de jugar, de expresarse, de relacionarse con iguales o con adultos, pueden manifestarnos un desarrollo saludable o por el contrario, dar indicios de que algo no se está elaborando bien. La suspensión de estas conductas, el retraso en la aparición de las mismas, la ausencia de mirada, la inhibición, la intensidad o la duración de conductas disruptivas, nos pueden hacer sospechar que algo ha ocurrido o está ocurriendo en él o en su entorno que al niño le está resultando difícil de gestionar. Es entonces cuando la visita a los especialistas se hace recomendable.
Una valoración de las situaciones vividas y la observación de cómo juega o se vincula, permite acercarnos a su malestar y tratar de hacer entender tanto a los padres como al menor, el por qué de aquello que nos muestra.
Manifestaciones que pueden observarse en la infancia:
En ocasiones podemos actuar antes de que el niño o la niña desarrolle mayores dificultades.
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Tristeza, desinterés, decaimiento
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Hiperactividad e impulsividad
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Evitación de relaciones sociales
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Cambios en los hábitos alimenticios
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Dificultad para dormir, pesadillas o por el contrario somnolencia excesiva
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Conductas repetitivas o/y obsesivas
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Respuestas emocionales inapropiadas
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Problemas de conducta, irritabilidad, enfado, ira, rabietas, desobediencia, todo ello de forma excesiva, agresividad, etc.
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Dificultad para concentrarse en los aprendizajes
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Miedo intenso e irracional
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Problema con el control de esfínteres
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Timidez, retraimiento
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Bajo rendimiento escolar
¿Por qué es importante la terapia infantil?
La terapia psicológica es un espacio seguro en el que podemos pararnos a pensar y entender lo que ocurre con el fin de ir elaborando estrategias más adaptativas para el niño.
En este trabajo resulta imprescindible la colaboración de los padres, principales figuras vinculares del menor, a fin de garantizar el acompañamiento que los niños necesitan para su sano desarrollo.